domingo, 23 de agosto de 2009

Joder con las dudas existenciales

Cuanto más tiempo pasa más voy creyendo que la justicia poética existe.

Veamos, estaba yo buscando unos videos musicales con los cuales fustigaros el tímpano cuando me encontré como "por casualidad" unos japonakas con una cantante llamada Haruna Ai.

He aquí unas fotillos de ella.





Rica la chiquilla ¿verdad?

Claro que mapaches y gatos tenemos una cosa en común, nuestra curiosidad, así que, encomendando mi alma a San Google, me puse a buscar sobre sus obras y milagros cuando, ups, encontré que no nació chiquilla, nació chiquillo... Eso sí, viendo lo que una buena ración de hormonas y un médico filigranero hicieron, mis dudas empezaron a aflorar...

Y ahí estaba yo, debatiéndome entre si afirmar que soy un puritito macho y renegar lo que mis ojos estaban viendo o asumir que, que coño, una vez metido en el laberinto, da lo mismo blanco que tinto, cuando de repente mis dedos empezaron a moverse en una macabra danza tecleando no sé el que de sexo y operaciones de cirugía estética cuando de repente, ¡zas! en toda la boca.


La Yola Berrocal en la pantalla de mi ordenador, diox mi estómago...

¿Con quien os iríais a una playa desierta? Pues afortunadamente yo lo tengo claro, mi pasión por las orientales me domina, eso unido a que Yola debería pasar una revisión por el agente K. Lo malo es que desde entonces el que mi vivienda esté cerca del barrio de Chueca y los armarios con las puertas abiertas empezaron a preocuparme.

Y es que a ciertos cirujanos les debería estar prohibido ejercer, que luego el que tiene jaquecas es el menda.