jueves, 30 de septiembre de 2010

Día de la blasfemia

Aquí está mi granito de arena para conmemorar un día que no debería de haber existido nunca, el día de la blasfemia.

Pero antes de empezar con lo gordo una frase para la reflexión: No sólo es blasfemia el defecarse en lo más sagrado sino simplemente expresar en voz alta dudas y objeciones a cualquier punto en el cual se sustentan cualquiera de las religiones que por ahí pululan. 

Dicho esto, obviemos lo fácil y blasfememos con arte y estilo, con el arte y estilo que caracteriza este bloj, ninguno.

Monjas
Ellas también tienen tetas

Pero, ¿qué sería este chamizo sin sus segundillos musicales? Pues he aquí Tim Minchin y lo que piensa sobre el papa:



Y ganada ya mi parcelita en el infierno, me retiro a mis aposentos


lunes, 13 de septiembre de 2010

Buenrrollismo y el borde de turno

He de reconocer que la fama de borde que tengo me la he ganado ha pulso, pero... ¿qué es lo que hay detrás de esos comentarios sarcásticos e hirientes, detrás de esas reacciones nucleares, detrás ese insulto abierto y desgarrador? ¿De verdad que soy tan hijoputa como dicen? Cojan mi mano y demos una vuelta a lo que la sociedad considera el paria a exterminar, el culpable de los males del mundo, los pequeños Hitlers wannabes: Los bordes.

Pero antes de analizarlos pasemos a analizar primero su contrapartida , el buenrrollista, el buenrrollista es un espécimen que se caracteriza por su corrección política, le asusta cualquier cosa que huela a "extremo", odia las manifestaciones vehementes de sentimientos y en un alarde de malconceptuada libertad cree que todas las ideas son respetables, con el peligro que ello conlleva.

A piori, no hay nada que se pueda discutir sobre este punto de vista, todo el mundo es bueno, y todos deberíamos usar los buenos modales para engrasar las relaciones con nuestros semejantes. Deberíamos, pero es que no es así. ¿Quién no conoce a esa vecina que, con una sonrisa en la cara, despelleja con "toda su buena intención" a cualquiera que se ponga por delante? ¿y esa viejecilla encantadora que se cuela en las colas sin pedir permiso? ¿y ese político al que votas por que "defiende a las minorías" pero manda al paro a una inmensa mayoría? ¿y a ese ser profundamente religioso el cual tiene todo el derecho a decir como tienes que vivir tu vida pero te dice que no hables mal de su religión que no tienes ningún derecho a cuestionarla? ¿Sigo?

En resumen, los buenrrollistas se dividen en dos: está la gente que piensa que todo el mundo es bueno y que debemos compartir nuestra felicidad con nuestros semejantes, carne de ONG y veganismo, y está la gente que aprovechando ese sentimiento lo usa para medrar y hacer lo que le salga de sus santos genitales.

Como se ven los buenrrollistas cuando se miran al espejo
Ahora estudiemos la némesis del buenrrollista, el borde, ese ser que encarna lo más vil y execrable de la humanidad, el jodefiestas, el amargafamilias, ese compañero de trabajo al que hay que exiliar al lugar más recóndito de la oficina, aquel cuya invitación a un café es seguro una invitación a la antesala del infierno.

Pero... Un momento, hemos visto las dos clases de buenrrollistas, ¿podríamos dividir a los bordes en castas o clases? Veamos:

Un borde liándola parda
Existe el borde recalcitrante, ese que dispara antes de preguntar, ese humúnculo amargado es la cruz de ese cabrón con patas al que hemos llamado buenrrollista medrante, más valiente que este último a este borde se la suda todo, le importa un carajo ocho que ochenta, es el macho, o la hembra, alfa, todos tienen que estar a su merced, la imagen viva del triunfador de película cutre americana. El matón de colegio. Ese al que todos odiamos pero al que en el fondo envidiamos por que le echa cojones a la vida. Ese que no le importa humillar al contrario por que en el proceso se gana la admiración y el agasajo de los pelotas y los cobardes, ese ser cuyo ego devora personas como el monstruo de las galletas devora Oreos.

Existe una segunda clase de borde, el borde de defensa, aquel que, hasta las pelotas de que le toreen, le vacilen y se cachondeen de él (o ella) decide tomar las riendas y devolver ojo por ojo, sarcasmo por sarcasmo, llamar las cosas por su nombre y eso los buenrrollistas lo ven muy mal. Este borde, cuya filosofía en la vida es ésta, es el que llamo borde tipo Hulk, intenta pasar desapercibido por la vida hasta que le tocan la fibra sensible (aka los cojones) de tal manera que entre la disyuntiva de callar y comerse el marrón y cagarse en las muelas del otro y tener una probabilidad de callarle pasándole el marrón al susodicho opta por lo segundo, pese al riesgo de ruptura facial que pueda suponer.

Un borde tipo Hulk hasta los cojones de que lo vacilen
O sea que se convierte, como un doctor Banner cualquiera, en un monstruo odioso y odiado repartiendo estopa por doquier. Por que claro, la violencia, aunque sea verbal y por legítima defensa, es muuuyyyyyyy mala,

Pero pongamos ejemplos de la vida misma, ejemplos que a mi time line en Tweeter le sonará de algo.

Ejemplo #1. La cani-ceria, verano 2010, unos amigos míos viven al lado de un parque usado por la adolescencia del lugar como sitio para sus botellones, nada que objetar si no fuera por el estruendo que montaban todas las noches, los críos 3 y 7 años, no podían dormir, ya por el calor, ventanas cerradas o por el ruido, ventanas abiertas. Tras varias, muchas, denuncias a la policía, hablar con los padres de algunos de los chavales, quejas al ayuntamiento pasamos a la acción. Alquilar unas cuantas armas de paintball y liarla parda una noche en plan francotirador. ¿Hijoputesco? Mucho, quien haya hecho paintball puede dar fe y testimonio de cuanto puede doler un disparo sin la protección, eso sin contar que,  probablemente, más de un prenda de vestir fuera a la basura. ¿Efectivo? Pues sí, la policía tuvo que patrullar el parque más a menudo para evitar el lío que formamos con lo cual la horda cani tuvo que emigrar. ¿Qué es lo que me dijo un bienpensante? Uno, que deberíamos haber hecho todo lo posible por arreglar la situación de manera pacífica, como si no se hubiera intentado ya, además tal y como lo dijo sonaba como si hubiéramos hecho una limpieza étnica a lo bosnio; y dos, que si hubiera sido su hijo el que hubiera estado en el parque me hubiera partido la cara, así como predicando con el ejemplo; amenazando a uno que, echando cojones a la vida, solucionó un problema  que tenía él, eso sí compartido con unos cuantos vecinos más. La respuesta fue una mapachada del quince, algo de irse a tomar cierta anatomía humana y cierta falta de órganos sexuales externos para llevar a cabo la acción propuesta, afortunadamente se le quitó las ganas de volver a hablar conmigo según mi amigo.

Ejemplo #2. Comida con amigos. Una amiga invita a su medio novio vegano, me tiro el rollo y preparo una deliciosa comida vegana; no es plan de putear al chaval y por mí que no quede. Tras la sobremesa de rigor unas risas con la wii pero claro, a las 7 de la tarde el hambre acucia así que coño, ofrezco papeo, y ante la negativa general me preparo un bocata de chorizo. Demasiado evidente lo que viene después ¿verdad? que si los derechos de los animales, que si esto, que si lo otro... Para hacer corto lo largo voy directo al final, después de llamarme asesino, psicópata (o carecer de sentimientos frente a la desgracia ajena, que es lo mismo), y otras lindezas por el estilo, y después de intentar varias veces infructuosamente sacarle una disculpa, acabo por echarle de casa, que santos cojonacos que tiene el colega, viene a casa, me insulta y pretende encima salirse de rositas. Pero claro, el malo de la película fui yo ya que "jodí la fiesta", como dijo una de las bienpensantes que compartió mesa y estancia conmigo. Efectivamente, esperad ser insultados en vuestra casa y no hagáis nada no sea que cortéis el rollo a alguien.

Estos son dos ejemplos, pero hay muchos más, pensad por un momento en lo que habéis tragado, mi lista sigue por fumadores que me echan el humo en la cara o siguen fumando en un recinto cerrado cuando les he llamado la atención de que me molesta, y os juro que no lo hago por joderos me molesta y mucho, soy alérgico con problemas de asma; coches aparcados en la acera que impiden el paso de señoras mayores, ciegos y minusválidos en sillas de rueda y encima el personaje quiere tener la razón cuando se le llama la atención (pareado no intencionado), zorras que pasan de ti cuando las das un toque amable por llevar en el trabajo un perfume al que soy alérgico, conversaciones que me obligan a tener, opiniones políticas que me tengo que tragar, actitudes bordes sin venir a cuento (borde de clase a), personajes que se cuelan en las filas y que hubiese dejado pasar delante si me lo hubieran pedido, puteos varios en trabajos, incluyendo boicots y acosos... en fin, la vida.

Así que señores y señoras bienpensantes y buenrrollistas, antes de estigmatizar y escandalizaros cuando alguien se pone borde aplicad la empatía que tanto pregonáis y preguntaros de que clase es ese borde, que es lo que ha llevado a esa persona a reaccionar así y, por que no, preguntad a la persona que coño ha pasado, eso sí, cuando las cosas se hayan calmado un poco no sea que os llevéis una colleja verbal al calor del momento.

Por que, mis queridos lectores, una de las características del borde Hulk es que cuando está en plan doctor Banner se puede hablar con él y además no se le caen los anillos en pedir disculpas si ve que se ha pasado tres pueblos. No se puede decir eso mismo de todo el mundo ¿verdad?